ST. COWELL´S INSTITUTION - Parte III.
ESCRITO POR: Amane.
Capítulo 6.
I
Paulette
{Paulette Robinson, 16 años. Estrés y Depresión (Profunda) Esquizofrenia y Paranoia (Leve)}
'Hey you, what do you see? Something beautiful, something free?
La pesadilla se había que se había reiterado múltiples veces había tenido lugar esa noche también.
Raro, le había pedido personalmente al Dr. Horan que le diera unas pastillas para dormir sin soñar, pero seguía soñando cosas horrendas.
—Y dime...¿como era este sueño? —le preguntó este en su sesión diaria.
—Bueno, había sangre, y creo haber visto brazos y piernas. — respondió Paulette tranquilamente.
—¿Desmembrados? —inquirió el rubio.
—No creo —respondió la rizada negando con la cabeza. —Creo que no alcanzo a ver los cuerpos en su totalidad.
Doc escribió algunas cosas con aquellas letra suya ilegible, tan típica de los doctores.
—Hablemos de otra cosa —propusó, al terminar de escribir. —¿Tienes pasatiempos?
El Dr. Horan nunca le había preguntado eso. Lett llevaba casi un año en St. Cowell Intitution, y sus sesiones con el Dr. habían sido semanales hasta que ella decidió verlo todos los días, para curar sus problemas e irse.
—Emmm —pareció pensarsélo. —Leer. Muchos libros, y la escritura también me gusta.
El Dr. empezó a anotarlo en los papeles con mucha rapidez. Entonces la puerta se abrió de sopetón, y un chico rubio de ojos marrones entró en el consultorio.
—Ah, Ethan —dijo Niall distraídamente. —Siéntate ahí, el Dr. Cowell te atenderá dentro de un rato.
El chico le hizo caso, se sentó en una de los asientos acolchados y se dedicó a leer un libro de tapas negras y con títulos en rojo.
—Bien, Paulette, prosigamos. ¿Que libros lees?
—Mmm, los de aventura. No me gustan los libros de amor. —Doc empezó a escribir.
—¿Te gusta la música?
—¡Mucho! Me gustan cosas como...el rock, el metal, heavy metal, punk, música gótica, folk y la música clásica.
—Es una mezcla extraña —dijo el Dr. Horan. —¿Sobre que suelen tratar las canciones que escuchas?
Paulette se lo pensó un rato ¿sería bueno decírselo a él?
—Sobre sentirse confundido, sobre las drogas, sobre el suicidio, y un poco sobre sexo. Casi nada de amor —respondió la chica con cautela.
—Y ¿no crees que serán esas canciones lo que hace que algunas veces te sientas de forma extraña, como me dijiste la otra vez? No me parece bien que escuches canciones depresivas.
En ese momento Paulette no supo que responder. No debió habersélo contado, no a él. En ese momento sentía que no tan solos los ojos de Horan se clavaban en ella, si no que los de Ethan Manson también lo hacían.
Lo de sentirse de forma extraña, es por que a veces la chica se sentía como si fuera mala persona. Más bien, un demonio. Sus pesadillas no solo trataban de cuerpos sanguinolentos si no también de que ella era poseída por un demonio.
Pero la música la hacía sentirse viva, no podía dejarla.
No sabía a que se refería el Dr. Horan con lo de música depresiva, pues aunque Paulette sufría depresión nunca se había cortado ni nada por el estilo. Le tenía pánico a los cuchillos y cosas filosas.
—No —respondió la chica. —Creo que es por otra cosa.
Niall asintió, simulando entenderlo.
—Muy bien —dijo. —Puedes irte — y así lo hizo.
No sin antes percatarse de que Ethan Manson la penetraba con la mirada. Ambos iris marrones se miraron por un momento, un momento intenso en el que a ella se le puso la piel de gallina y su corazón empezó a latir errática mente. Cerró la puerta al salir, dejando atrás a Dr. Horan y al chico con psicopatía.
Se dirigió al jardín y se sentó en una banca.
Ese sentimiento extraño estaba creciendo en ella, no sabía por qué.
Miró el cielo, mientras sentía como el sentimiento llegaba a la superficie.
El sueño de los cuerpos muertos en el suelo no la aterraba en aquel momento.
Se sentía rara.
Se sentía mala.
II
Ethan
{Ethan Manson. 17 años. Psicopatía (o eso se cree) Depresión (Profunda)}
'The weak ones are there to justify the strong'
—Bien, Ethan —dijo el Dr. Cowell. El hombre escribía en unos papeles 'Psicopatía // Empeorando' luego de que Ethan le confesara sus deseos de asesinar, que ser asesino era algo como un artista y que sus sueños trataban de asesinar a gente que le gustaba. —Puedes irte. —le dijo.
El chico se fue, con una sonrisa maliciosa en el rostro. Nunca le había dicho a Cowell a quién le gustaría asesinar.
Miró hacia el jardín y pudo ver a Paulette Robinson, muy inmersa en las nubes. Caminó muy decidido hacia ella. Conseguiría lo que quería y nadie podría detenerlo.
Se sentó en la banca con la chica, quien lo miró extrañada cuando lo hizo.
—Hola —dijo el chico con una sonrisa.
—¿Q-que quieres? —preguntó hosca y confundida la chica. Ethan se encogió de hombros, simulando no saber.
—Sólo quería pasar tiempo contigo —respondió él.
—¿Para qué? —la chica no entendía.
—Pareces agradable.
Ella le miró como si no supiera de que hablaba.
—Te has vuelto loco. ¿Alguien te lo dijo? —Ethan rió ante esa acusación.
—¿Quien me diría loco estando en este lugar? —dijo el haciendo un ademán con la mano para que Paulette pudiese ver lo que tenía frente a ella. La chica negó con la cabeza.
—Nadie quiere pasar tiempo conmigo —dijo la chica. Lo de Ethan le estaba pareciendo raro.
El rubio iba a hablar cuando alguien los interrumpió.
—Emm... —empezó una voz. Los jovenes se giraron para ver una chica rubia, Destiny.
—¿Qué? —inquirió el rubio, mientras miraba a la chica de forma sombría.
—El Dr. Cowell quiere verlos en el taller recreativo —dice, en tono tembloroso. Claro, estaba ante Ethan Manson, no temer sería imprudente.
El rubio suspiro cansinamente.
—No iré, debe ser para alguna estupidez —dijo, a desgana.
—Yo si voy —dijo Paulette levantándose.
Ethan miró como la chica se iba con Destiny, y, de mala gana, se levanto, alcanzando a ambas casi corriendo.
—¿Por que crees que nadie se junta contigo? —le pregunta.
—No lo creo, lo sé.
Cuando llegaron Paulette se fue a sentar lo mas alejada de Ethan y su hermana. El chico se frustro pero sabia que no se rendiría; la obsesión con aquella chica era mas fuerte que todo.
—Hola, Ethan —le dijo su hermana cuando él se sentó junto a ella. El la saludo de forma silenciosa.
Miro a Quinn, en rasgos nunca serian parecidos, y muchos menos sus ojos, ella era mucho mas guapa a pesar de ser mellizos; pero no era por eso que la miraba.
Mirar a su hermana le devolvía un poco de su humanidad, no se lo había dicho el Dr. Cowell ni ningún otro experto en la institución. El solo lo sabía.
Recordar a su hermana, cuando su madre le gritaba y su padre la golpeaba hasta dejarle moretones y cardenales en todo el cuerpo hacia que su cuerpo se tensara y que sus puños se cerraran.
Quinn era lo más importante que tenía, aunque no lo demostrara. El no había podido hacer nada cuando ella sufría los golpes y gritos. Eso es lo era lo que mas lo mortificaba.
Y era eso lo que le había hecho volverse como era, su sed de venganza.
III
Quinn
{Quinn Manson. 17 años. Bipolaridad y Depresión (Profunda) Paranoia (Leve)}
Quinn Manson era una chica bastante extraña. A nadie le gustaría vivir su vida.
Su vida, vista de lejos, era una de las peores. Maltratada de forma física y psicológica, dejando daños irreparables en su vida, aguantando ser transferida de una familia a otra, lidiando con una enfermedad muy poco llevadera, soportando que su hermano tuviese una enfermedad peor.
La vida es dura, pero Quinn Manson no se derrumbaba, salió adelante.
Su vida, vista desde la perspectiva de la mismísima Quinn, es...bastante diferente.
La vida de Quinn era como un remolino de colores y cosas sin sentido. Cosas cambiantes, cosas buenas para alegrarse, y cosas malas que ella le restaba importancia.
La vida, para Quinn Manson, era un baile extraño, e incomprendido. Después de todo así era ella.
Aquel día, luego de que el chico nuevo, Zayn Malik fuese presentado ante todos, Quinn quiso entablar una conversación con su hermano...o algo así.
—Ethan, quiero tener una banda de rock —le dice. Mientras caminan por ahí.
—No seas tonta, Quinn —le dice este, hosco. Pero a Quinn no le dolió.
—Canto bien...
—No lo sabrás a menos que te lo diga un experto.
—...sólo me faltaría aprender a tocar la guitarra y estaré capacitada para hacerlo.
Ethan suspiró con frustración.
—¿A dónde vas? —le preguntó Quinn.
—A suicidarme.
Quinn se preocupó, pero no por que Ethan vaya a hacerlo realmente si no por qué últimamente veía a su hermano frustrado por algo, algo que de lo que Quinn no tenía conocimiento. No tenía un buen presentimiento...
Luego de merodear por ahí un rato Quinn se dirigió a su habitación. Esta se encontraba en el pasillo verde, para los pacientes con problemas no tan malos pero no tan inofensivos. Diviso a Charlotte Heynie, sonrió maliciosamente y la saludó con la mano. Esta le hecho una sombría mirada.
Cuándo la enfermera llego a la hora de dormir para darle las pastillas Quinn no hizo berrinches, como era de esperarse. La enfermera la miró extrañada para luego irse, murmurando cosas par sí.
Lo que nadie sabía era que Quinn estaba ideando algo. Algo grande, según ella.
La sonrisa de Quinn empezó a hacerse grande mientras las pastillas para dormir surtían efecto.
Mañana el St. Cowell Institution estaría plagado de gritos y escándalos. Todos verían a Quinn Manson en... su traje natural.
Capítulo 6.
I
Paulette
{Paulette Robinson, 16 años. Estrés y Depresión (Profunda) Esquizofrenia y Paranoia (Leve)}
'Hey you, what do you see? Something beautiful, something free?
La pesadilla se había que se había reiterado múltiples veces había tenido lugar esa noche también.
Raro, le había pedido personalmente al Dr. Horan que le diera unas pastillas para dormir sin soñar, pero seguía soñando cosas horrendas.
—Y dime...¿como era este sueño? —le preguntó este en su sesión diaria.
—Bueno, había sangre, y creo haber visto brazos y piernas. — respondió Paulette tranquilamente.
—¿Desmembrados? —inquirió el rubio.
—No creo —respondió la rizada negando con la cabeza. —Creo que no alcanzo a ver los cuerpos en su totalidad.
Doc escribió algunas cosas con aquellas letra suya ilegible, tan típica de los doctores.
—Hablemos de otra cosa —propusó, al terminar de escribir. —¿Tienes pasatiempos?
El Dr. Horan nunca le había preguntado eso. Lett llevaba casi un año en St. Cowell Intitution, y sus sesiones con el Dr. habían sido semanales hasta que ella decidió verlo todos los días, para curar sus problemas e irse.
—Emmm —pareció pensarsélo. —Leer. Muchos libros, y la escritura también me gusta.
El Dr. empezó a anotarlo en los papeles con mucha rapidez. Entonces la puerta se abrió de sopetón, y un chico rubio de ojos marrones entró en el consultorio.
—Ah, Ethan —dijo Niall distraídamente. —Siéntate ahí, el Dr. Cowell te atenderá dentro de un rato.
El chico le hizo caso, se sentó en una de los asientos acolchados y se dedicó a leer un libro de tapas negras y con títulos en rojo.
—Bien, Paulette, prosigamos. ¿Que libros lees?
—Mmm, los de aventura. No me gustan los libros de amor. —Doc empezó a escribir.
—¿Te gusta la música?
—¡Mucho! Me gustan cosas como...el rock, el metal, heavy metal, punk, música gótica, folk y la música clásica.
—Es una mezcla extraña —dijo el Dr. Horan. —¿Sobre que suelen tratar las canciones que escuchas?
Paulette se lo pensó un rato ¿sería bueno decírselo a él?
—Sobre sentirse confundido, sobre las drogas, sobre el suicidio, y un poco sobre sexo. Casi nada de amor —respondió la chica con cautela.
—Y ¿no crees que serán esas canciones lo que hace que algunas veces te sientas de forma extraña, como me dijiste la otra vez? No me parece bien que escuches canciones depresivas.
En ese momento Paulette no supo que responder. No debió habersélo contado, no a él. En ese momento sentía que no tan solos los ojos de Horan se clavaban en ella, si no que los de Ethan Manson también lo hacían.
Lo de sentirse de forma extraña, es por que a veces la chica se sentía como si fuera mala persona. Más bien, un demonio. Sus pesadillas no solo trataban de cuerpos sanguinolentos si no también de que ella era poseída por un demonio.
Pero la música la hacía sentirse viva, no podía dejarla.
No sabía a que se refería el Dr. Horan con lo de música depresiva, pues aunque Paulette sufría depresión nunca se había cortado ni nada por el estilo. Le tenía pánico a los cuchillos y cosas filosas.
—No —respondió la chica. —Creo que es por otra cosa.
Niall asintió, simulando entenderlo.
—Muy bien —dijo. —Puedes irte — y así lo hizo.
No sin antes percatarse de que Ethan Manson la penetraba con la mirada. Ambos iris marrones se miraron por un momento, un momento intenso en el que a ella se le puso la piel de gallina y su corazón empezó a latir errática mente. Cerró la puerta al salir, dejando atrás a Dr. Horan y al chico con psicopatía.
Se dirigió al jardín y se sentó en una banca.
Ese sentimiento extraño estaba creciendo en ella, no sabía por qué.
Miró el cielo, mientras sentía como el sentimiento llegaba a la superficie.
El sueño de los cuerpos muertos en el suelo no la aterraba en aquel momento.
Se sentía rara.
Se sentía mala.
II
Ethan
{Ethan Manson. 17 años. Psicopatía (o eso se cree) Depresión (Profunda)}
'The weak ones are there to justify the strong'
—Bien, Ethan —dijo el Dr. Cowell. El hombre escribía en unos papeles 'Psicopatía // Empeorando' luego de que Ethan le confesara sus deseos de asesinar, que ser asesino era algo como un artista y que sus sueños trataban de asesinar a gente que le gustaba. —Puedes irte. —le dijo.
El chico se fue, con una sonrisa maliciosa en el rostro. Nunca le había dicho a Cowell a quién le gustaría asesinar.
Miró hacia el jardín y pudo ver a Paulette Robinson, muy inmersa en las nubes. Caminó muy decidido hacia ella. Conseguiría lo que quería y nadie podría detenerlo.
Se sentó en la banca con la chica, quien lo miró extrañada cuando lo hizo.
—Hola —dijo el chico con una sonrisa.
—¿Q-que quieres? —preguntó hosca y confundida la chica. Ethan se encogió de hombros, simulando no saber.
—Sólo quería pasar tiempo contigo —respondió él.
—¿Para qué? —la chica no entendía.
—Pareces agradable.
Ella le miró como si no supiera de que hablaba.
—Te has vuelto loco. ¿Alguien te lo dijo? —Ethan rió ante esa acusación.
—¿Quien me diría loco estando en este lugar? —dijo el haciendo un ademán con la mano para que Paulette pudiese ver lo que tenía frente a ella. La chica negó con la cabeza.
—Nadie quiere pasar tiempo conmigo —dijo la chica. Lo de Ethan le estaba pareciendo raro.
El rubio iba a hablar cuando alguien los interrumpió.
—Emm... —empezó una voz. Los jovenes se giraron para ver una chica rubia, Destiny.
—¿Qué? —inquirió el rubio, mientras miraba a la chica de forma sombría.
—El Dr. Cowell quiere verlos en el taller recreativo —dice, en tono tembloroso. Claro, estaba ante Ethan Manson, no temer sería imprudente.
El rubio suspiro cansinamente.
—No iré, debe ser para alguna estupidez —dijo, a desgana.
—Yo si voy —dijo Paulette levantándose.
Ethan miró como la chica se iba con Destiny, y, de mala gana, se levanto, alcanzando a ambas casi corriendo.
—¿Por que crees que nadie se junta contigo? —le pregunta.
—No lo creo, lo sé.
Cuando llegaron Paulette se fue a sentar lo mas alejada de Ethan y su hermana. El chico se frustro pero sabia que no se rendiría; la obsesión con aquella chica era mas fuerte que todo.
—Hola, Ethan —le dijo su hermana cuando él se sentó junto a ella. El la saludo de forma silenciosa.
Miro a Quinn, en rasgos nunca serian parecidos, y muchos menos sus ojos, ella era mucho mas guapa a pesar de ser mellizos; pero no era por eso que la miraba.
Mirar a su hermana le devolvía un poco de su humanidad, no se lo había dicho el Dr. Cowell ni ningún otro experto en la institución. El solo lo sabía.
Recordar a su hermana, cuando su madre le gritaba y su padre la golpeaba hasta dejarle moretones y cardenales en todo el cuerpo hacia que su cuerpo se tensara y que sus puños se cerraran.
Quinn era lo más importante que tenía, aunque no lo demostrara. El no había podido hacer nada cuando ella sufría los golpes y gritos. Eso es lo era lo que mas lo mortificaba.
Y era eso lo que le había hecho volverse como era, su sed de venganza.
III
Quinn
{Quinn Manson. 17 años. Bipolaridad y Depresión (Profunda) Paranoia (Leve)}
Quinn Manson era una chica bastante extraña. A nadie le gustaría vivir su vida.
Su vida, vista de lejos, era una de las peores. Maltratada de forma física y psicológica, dejando daños irreparables en su vida, aguantando ser transferida de una familia a otra, lidiando con una enfermedad muy poco llevadera, soportando que su hermano tuviese una enfermedad peor.
La vida es dura, pero Quinn Manson no se derrumbaba, salió adelante.
Su vida, vista desde la perspectiva de la mismísima Quinn, es...bastante diferente.
La vida de Quinn era como un remolino de colores y cosas sin sentido. Cosas cambiantes, cosas buenas para alegrarse, y cosas malas que ella le restaba importancia.
La vida, para Quinn Manson, era un baile extraño, e incomprendido. Después de todo así era ella.
Aquel día, luego de que el chico nuevo, Zayn Malik fuese presentado ante todos, Quinn quiso entablar una conversación con su hermano...o algo así.
—Ethan, quiero tener una banda de rock —le dice. Mientras caminan por ahí.
—No seas tonta, Quinn —le dice este, hosco. Pero a Quinn no le dolió.
—Canto bien...
—No lo sabrás a menos que te lo diga un experto.
—...sólo me faltaría aprender a tocar la guitarra y estaré capacitada para hacerlo.
Ethan suspiró con frustración.
—¿A dónde vas? —le preguntó Quinn.
—A suicidarme.
Quinn se preocupó, pero no por que Ethan vaya a hacerlo realmente si no por qué últimamente veía a su hermano frustrado por algo, algo que de lo que Quinn no tenía conocimiento. No tenía un buen presentimiento...
Luego de merodear por ahí un rato Quinn se dirigió a su habitación. Esta se encontraba en el pasillo verde, para los pacientes con problemas no tan malos pero no tan inofensivos. Diviso a Charlotte Heynie, sonrió maliciosamente y la saludó con la mano. Esta le hecho una sombría mirada.
Cuándo la enfermera llego a la hora de dormir para darle las pastillas Quinn no hizo berrinches, como era de esperarse. La enfermera la miró extrañada para luego irse, murmurando cosas par sí.
Lo que nadie sabía era que Quinn estaba ideando algo. Algo grande, según ella.
La sonrisa de Quinn empezó a hacerse grande mientras las pastillas para dormir surtían efecto.
Mañana el St. Cowell Institution estaría plagado de gritos y escándalos. Todos verían a Quinn Manson en... su traje natural.
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Escritora: Mini.
Dominique Laughton: Depresión severa, anorexia y comienzos de Bulimia.
Dominique.
Vi desde mi cama los rayos de luz clavarse por el vidrio, me volví a acomodar en la cama ya que no tenía ningún ánimo de levantarme. Pero lamentablemente tenía más que claro que me obligarían.
Sentí como la puerta se abrió y me di la media vuelta, no quería ver a nadie. Solo quería estar sola y dormir, hasta morir.
– Creo que es hora de levantarse, Dominique – Escuche la voz del Dr. Niall Horan – Es un muy lindo día
– Me duele la cabeza… dejame quedarme acostada
– No… debes ir a desayunar además – Sentí como el doctor se sentaba en mi cama – Vamos Dominique… no seas así, además Allie ya se ha levantado – Sonrió
– ¿Allie despertó? – Suspiré. Allie era con la única chica que hablaba más, ella era bastante dulce conmigo y aunque todos los días me tenía que presentar con ella, me encantaba estar junto a ella.
– Si… y te está esperando
– Doctor, no sea mentiroso… ella ni siquiera sabe quién soy yo
– Solo ve y distraete ¿ok?
– Está bien… - El Dr. Niall Horan se levanto de mi cama y se fue hasta la puerta
– ¡Y ve a desayunar! – Él lo dijo de un buen ánimo.
Desayunar, las peores palabras que podían existir. ¿Acaso no se daba cuenta que la comida solo me hacían gorda y fea? Si es que no hubiera comido como una cerda cuando era más pequeña, quizás mi ex novio nunca me hubiera dejado, por Olivia, una de las chicas más guapa y delgada que puedas haber visto.
En cambio aquí estaba yo: gorda, fea, apestosa, estúpida, parecía una vieja. Era una estúpida inútil.
¿Pero que más daba? Total uno de estos días me tomaría una pastilla y me terminaría matando.
Me levante de la cama para ir a lavarme. Al poner un pie en alto, sentí como todo mi cuerpo pedía a gritos acostarse y seguir durmiendo, pero debía ver a Allie.
…
Cuando ya estaba “vestida” con un chaleco que me llegaba un poco más arriba de la rodilla, me observe a un espejo que había allí. Al mirarme sentí una gran decepción de mi misma, sentí nuevamente ganas de acostarme e intoxicarme como otras veces, o encerrarme en el baño por horas. Me sentía gorda, agarre la piel sobrante de mis piernas y la apreté, si… era mucho, mis piernas quedaron algo rojas, ¿Pero que más daba?
Bueno realmente si importaba… porque si yo no era tan delgada y linda como las otras chicas de acá como por ejemplo la doctora Regina o Emmeline, Liam nunca se fijaría en mi. Liam, el hermano mayor de Allie, era el chico más lindo y dulce que podía entrar acá. Él siempre me mentía para hacerme sentir mejor, pero no me interesaba.
Salí de mis pensamientos y fui en busca de Allie, supuse que estaría en el jardín… ella amaba estar allí. Camine y recorrí todo el gran pasillo en busca de mi amiga. Estaban casi todos los pacientes allí y me molesto… porque yo solo quería estar con Allie, no quería que estuvieran con ellos. Peno no podía hacer nada y además ellos nunca pondrían atención en mi.
Vi a las dos Charlotte y sentí un poco de miedo por Charlotte grande, ella solía mirarme como si fuera menos, menos de lo que soy.
Pero mi vista se corrió donde Allie, la cual estaba sentada en una silla de playa color verde. Estaba con unas gafas de sol y me pareció tierno, ella era muy linda.
Camine tratando de dar pasos apurados, pero no podía. Así que trate de hacerlo solo a mi paso, llegue a su lado y me senté en el pasto.
– Hola – Le sonreí y ella saco sus gafas de sol y sonrió.
– Hola ¿Cuál es tu nombre? – Reí al escucharla
– Mi nombre es Dominique Laughton… me han contado que tú eres Allie Payne – Al terminar esa frase me acosté en el pasto.
– Si… así suele llamarme el Dr.… Realmente no recuerdo muy bien su nombre – Fruncí el ceño, ya que a veces solía olvidarlo también, quizás por eso comprendía tanto a Allie.
– Creo que es Niall…
– Es rubio, tiene un lindo color rubio de cabello…
Rasque mi cabeza y miré las nubes… a veces quisiera estar allí, pero para eso tendría que morir… y bueno ¿Quién no quisiera morir siendo yo? Todos. Si solo soy una chica inútil…
Comencé a escuchar a Allie como hablaba, pero no le entendía… sentía como su voz se degradaba y se iba.
…
– ¿Dominique? – Escuche una voz de lejos - ¿Dominique? Despierta…
– ¿Ah? – Dije susurrando, aun no reaccionaba.
– Despierta… te has quedado dormida y necesitamos que vayas a la sala de actividades y traigas a Allie. – Después de unos segundos pude darme cuenta que era el Dr. Justin, Allie estaba allí mirándome – Ve… que yo debo ir a avisarle a los demás
– Pero no quiero… Quiero irme a mi habitación, váyase – Comencé a molestarme, yo solo quería estar sola.
– ¿Puedes llevarme por favor? – Dijo suplicante Allie – Me gustaría saber quien llegara, eso ha dicho él
– ¿Ves? Allie quiere ir… - El Dr. Justin se levanto y nos dejo a las dos. Sentí como mis parpados pesaban, pero si Allie me lo pedía con esa cara tan suplicante ¿Qué podía hacer? NADA.
– Vamos Allie…
– Gracias Dorotea…
– Soy Dominique – Le sonreí parándome
– Eso… gracias Dominique – Ella también sonrió
Tome del brazo a Allie y a paso lento nos dirigimos a la sala de actividades. Al cual no quería ir por ningún motivo, no sé porque algo decía en mí que solo sería gasto de tiempo.
Al llegar allí con Allie nos sentamos juntas y escuchamos.
—Chicos, tengo el agrado de decirles que hoy se les unirá un nuevo compañero. Su nombre es Zayn Malik, se acaba de internar hoy así que sean amables.
Se veía un chico común y corriente, que suerte la de él. Era guapo y se veía agradable, pero no tenía ánimos de ir a saludarlo. Vi como le dirigía la mirada a Charlotte grande y sentí un escalofrío ya que, yo que él ni loca miraría a esa chica. Ella era escalofriante, realmente… me asustaba.
Vi como Allie se levanto a saludar al chico nuevo, yo no quería así que me quede allí.
– ¿No irás? – Pregunto Paulette, una chica de ojos bastante lindos
– No quiero ir a gastar mi tiempo, me iré a dormir.
Me pare y tratando nuevamente de dar pasos apurados – Sin mucha suerte – Me fui a mi habitación, iba tan concentrada que sentí como me empujaron.
-Lo siento, no era mi intención.
No le tome Atención y me fui a mi habitación, necesitaba estar sola y seguir durmiendo. Los parpados me pesaban y pedían a gritos cerrarse.
Al ver que ya iba llegando, cerré la puerta aliviada. Me tiré a la cama como un saco de papas y cerré los ojos. Pero no pude quedarme dormida ¿Por qué ahora no? Después que necesitaba dormir. Sentí una puntada en mi cabeza y me senté, mire el pequeño velador y abrí su cajonera, vi varios Aros, pulseras y collares… cosas que antes ocupaba. Pero hubo una sola que me llamo la atención y era una gargantilla que me había regalado Liam hace unas semanas atrás, él era un chico muy lindo… no, era perfecto y maravilloso.
Me la coloque y sonreí, era tan perfecta y linda… aun así sabía que él nunca podría fijarse en alguien como yo.
Me levante sin ánimos – Nuevamente – y saque una libreta que estaba tirada en el suelo, la tome y me tire en la cama. Saque el lápiz que estaba unido con la portada. Al abrirla recordé que allí hacía todos “mis planes” para algún día irme de allí. Lo comencé a ojear y me quede acostada.
…
– Dominique despierta… - Sentí la voz de una chica – Debes tomarte tus pastillas
Yo solo abrí los ojos de apoco.
– Está bien – Aun con la vista algo borrosa me senté. Me di cuenta que era la Dr. Regina, ella era tan dulce y linda.
– Te las dejaré allí, debo irme.
– Está bien – Le sonreí – Gracias Dra. Regina
– De nada Dominique, trata de come tu merienda… recuerda que mañana te toman tu peso del mes y si no has subido los suficiente tendrás que ir a hablar con el Sr. Cowell
– Está bien – La miré preocupada
– Adiós
– Adiós. – Susurre
Me senté encima de la cama y me di cuenta que estaba con el pijama puesto. No le di importancia ya que me recordé que mañana me tomarían el peso… y si no estaba lo suficiente gorda, el Dr. Cowell me regañaría y no quería eso. Sentí mucha presión en mi… tenía algo de miedo y no quería, no quería y no quería.
Me desespere y comencé a llorar, necesitaba irme de allí. Yo no quería estar allí, yo no estaba loca y ni siquiera entendía porque estaba allí. Me tire a la cama y comencé a patalear, tome mi cabello y lo jalé. Realmente era mucha presión.
Mire mi velador algo más relajada y vi la merienda. Parpadee varias veces ya que quizás esto podía hacerme engordar y ser una rechoncha… La saque y casi desesperada comencé a comer… no quería que me regañaran.
No habían pasado ni dos minutos y comencé a sentir rechazo a todo. Pero había solo un problema… yo no vomitaba ya que eso era de enfermas… pero sentía necesidad esta vez. Quizás no sería tan malo hacerlo, tape mi boca y corrí al baño…
Luego del gran show, bastante desagradable por lo demás, lave mis dientes con algo de pereza y volví a la cama, me senté y mire el pequeño vaso de plástico junto con varias pastillas. Las tome cada una para poder dormir, aunque a este paso ya ni eran necesarias, necesitaba una buena siesta.
Dominique Laughton: Depresión severa, anorexia y comienzos de Bulimia.
Dominique.
Vi desde mi cama los rayos de luz clavarse por el vidrio, me volví a acomodar en la cama ya que no tenía ningún ánimo de levantarme. Pero lamentablemente tenía más que claro que me obligarían.
Sentí como la puerta se abrió y me di la media vuelta, no quería ver a nadie. Solo quería estar sola y dormir, hasta morir.
– Creo que es hora de levantarse, Dominique – Escuche la voz del Dr. Niall Horan – Es un muy lindo día
– Me duele la cabeza… dejame quedarme acostada
– No… debes ir a desayunar además – Sentí como el doctor se sentaba en mi cama – Vamos Dominique… no seas así, además Allie ya se ha levantado – Sonrió
– ¿Allie despertó? – Suspiré. Allie era con la única chica que hablaba más, ella era bastante dulce conmigo y aunque todos los días me tenía que presentar con ella, me encantaba estar junto a ella.
– Si… y te está esperando
– Doctor, no sea mentiroso… ella ni siquiera sabe quién soy yo
– Solo ve y distraete ¿ok?
– Está bien… - El Dr. Niall Horan se levanto de mi cama y se fue hasta la puerta
– ¡Y ve a desayunar! – Él lo dijo de un buen ánimo.
Desayunar, las peores palabras que podían existir. ¿Acaso no se daba cuenta que la comida solo me hacían gorda y fea? Si es que no hubiera comido como una cerda cuando era más pequeña, quizás mi ex novio nunca me hubiera dejado, por Olivia, una de las chicas más guapa y delgada que puedas haber visto.
En cambio aquí estaba yo: gorda, fea, apestosa, estúpida, parecía una vieja. Era una estúpida inútil.
¿Pero que más daba? Total uno de estos días me tomaría una pastilla y me terminaría matando.
Me levante de la cama para ir a lavarme. Al poner un pie en alto, sentí como todo mi cuerpo pedía a gritos acostarse y seguir durmiendo, pero debía ver a Allie.
…
Cuando ya estaba “vestida” con un chaleco que me llegaba un poco más arriba de la rodilla, me observe a un espejo que había allí. Al mirarme sentí una gran decepción de mi misma, sentí nuevamente ganas de acostarme e intoxicarme como otras veces, o encerrarme en el baño por horas. Me sentía gorda, agarre la piel sobrante de mis piernas y la apreté, si… era mucho, mis piernas quedaron algo rojas, ¿Pero que más daba?
Bueno realmente si importaba… porque si yo no era tan delgada y linda como las otras chicas de acá como por ejemplo la doctora Regina o Emmeline, Liam nunca se fijaría en mi. Liam, el hermano mayor de Allie, era el chico más lindo y dulce que podía entrar acá. Él siempre me mentía para hacerme sentir mejor, pero no me interesaba.
Salí de mis pensamientos y fui en busca de Allie, supuse que estaría en el jardín… ella amaba estar allí. Camine y recorrí todo el gran pasillo en busca de mi amiga. Estaban casi todos los pacientes allí y me molesto… porque yo solo quería estar con Allie, no quería que estuvieran con ellos. Peno no podía hacer nada y además ellos nunca pondrían atención en mi.
Vi a las dos Charlotte y sentí un poco de miedo por Charlotte grande, ella solía mirarme como si fuera menos, menos de lo que soy.
Pero mi vista se corrió donde Allie, la cual estaba sentada en una silla de playa color verde. Estaba con unas gafas de sol y me pareció tierno, ella era muy linda.
Camine tratando de dar pasos apurados, pero no podía. Así que trate de hacerlo solo a mi paso, llegue a su lado y me senté en el pasto.
– Hola – Le sonreí y ella saco sus gafas de sol y sonrió.
– Hola ¿Cuál es tu nombre? – Reí al escucharla
– Mi nombre es Dominique Laughton… me han contado que tú eres Allie Payne – Al terminar esa frase me acosté en el pasto.
– Si… así suele llamarme el Dr.… Realmente no recuerdo muy bien su nombre – Fruncí el ceño, ya que a veces solía olvidarlo también, quizás por eso comprendía tanto a Allie.
– Creo que es Niall…
– Es rubio, tiene un lindo color rubio de cabello…
Rasque mi cabeza y miré las nubes… a veces quisiera estar allí, pero para eso tendría que morir… y bueno ¿Quién no quisiera morir siendo yo? Todos. Si solo soy una chica inútil…
Comencé a escuchar a Allie como hablaba, pero no le entendía… sentía como su voz se degradaba y se iba.
…
– ¿Dominique? – Escuche una voz de lejos - ¿Dominique? Despierta…
– ¿Ah? – Dije susurrando, aun no reaccionaba.
– Despierta… te has quedado dormida y necesitamos que vayas a la sala de actividades y traigas a Allie. – Después de unos segundos pude darme cuenta que era el Dr. Justin, Allie estaba allí mirándome – Ve… que yo debo ir a avisarle a los demás
– Pero no quiero… Quiero irme a mi habitación, váyase – Comencé a molestarme, yo solo quería estar sola.
– ¿Puedes llevarme por favor? – Dijo suplicante Allie – Me gustaría saber quien llegara, eso ha dicho él
– ¿Ves? Allie quiere ir… - El Dr. Justin se levanto y nos dejo a las dos. Sentí como mis parpados pesaban, pero si Allie me lo pedía con esa cara tan suplicante ¿Qué podía hacer? NADA.
– Vamos Allie…
– Gracias Dorotea…
– Soy Dominique – Le sonreí parándome
– Eso… gracias Dominique – Ella también sonrió
Tome del brazo a Allie y a paso lento nos dirigimos a la sala de actividades. Al cual no quería ir por ningún motivo, no sé porque algo decía en mí que solo sería gasto de tiempo.
Al llegar allí con Allie nos sentamos juntas y escuchamos.
—Chicos, tengo el agrado de decirles que hoy se les unirá un nuevo compañero. Su nombre es Zayn Malik, se acaba de internar hoy así que sean amables.
Se veía un chico común y corriente, que suerte la de él. Era guapo y se veía agradable, pero no tenía ánimos de ir a saludarlo. Vi como le dirigía la mirada a Charlotte grande y sentí un escalofrío ya que, yo que él ni loca miraría a esa chica. Ella era escalofriante, realmente… me asustaba.
Vi como Allie se levanto a saludar al chico nuevo, yo no quería así que me quede allí.
– ¿No irás? – Pregunto Paulette, una chica de ojos bastante lindos
– No quiero ir a gastar mi tiempo, me iré a dormir.
Me pare y tratando nuevamente de dar pasos apurados – Sin mucha suerte – Me fui a mi habitación, iba tan concentrada que sentí como me empujaron.
-Lo siento, no era mi intención.
No le tome Atención y me fui a mi habitación, necesitaba estar sola y seguir durmiendo. Los parpados me pesaban y pedían a gritos cerrarse.
Al ver que ya iba llegando, cerré la puerta aliviada. Me tiré a la cama como un saco de papas y cerré los ojos. Pero no pude quedarme dormida ¿Por qué ahora no? Después que necesitaba dormir. Sentí una puntada en mi cabeza y me senté, mire el pequeño velador y abrí su cajonera, vi varios Aros, pulseras y collares… cosas que antes ocupaba. Pero hubo una sola que me llamo la atención y era una gargantilla que me había regalado Liam hace unas semanas atrás, él era un chico muy lindo… no, era perfecto y maravilloso.
Me la coloque y sonreí, era tan perfecta y linda… aun así sabía que él nunca podría fijarse en alguien como yo.
Me levante sin ánimos – Nuevamente – y saque una libreta que estaba tirada en el suelo, la tome y me tire en la cama. Saque el lápiz que estaba unido con la portada. Al abrirla recordé que allí hacía todos “mis planes” para algún día irme de allí. Lo comencé a ojear y me quede acostada.
…
– Dominique despierta… - Sentí la voz de una chica – Debes tomarte tus pastillas
Yo solo abrí los ojos de apoco.
– Está bien – Aun con la vista algo borrosa me senté. Me di cuenta que era la Dr. Regina, ella era tan dulce y linda.
– Te las dejaré allí, debo irme.
– Está bien – Le sonreí – Gracias Dra. Regina
– De nada Dominique, trata de come tu merienda… recuerda que mañana te toman tu peso del mes y si no has subido los suficiente tendrás que ir a hablar con el Sr. Cowell
– Está bien – La miré preocupada
– Adiós
– Adiós. – Susurre
Me senté encima de la cama y me di cuenta que estaba con el pijama puesto. No le di importancia ya que me recordé que mañana me tomarían el peso… y si no estaba lo suficiente gorda, el Dr. Cowell me regañaría y no quería eso. Sentí mucha presión en mi… tenía algo de miedo y no quería, no quería y no quería.
Me desespere y comencé a llorar, necesitaba irme de allí. Yo no quería estar allí, yo no estaba loca y ni siquiera entendía porque estaba allí. Me tire a la cama y comencé a patalear, tome mi cabello y lo jalé. Realmente era mucha presión.
Mire mi velador algo más relajada y vi la merienda. Parpadee varias veces ya que quizás esto podía hacerme engordar y ser una rechoncha… La saque y casi desesperada comencé a comer… no quería que me regañaran.
No habían pasado ni dos minutos y comencé a sentir rechazo a todo. Pero había solo un problema… yo no vomitaba ya que eso era de enfermas… pero sentía necesidad esta vez. Quizás no sería tan malo hacerlo, tape mi boca y corrí al baño…
Luego del gran show, bastante desagradable por lo demás, lave mis dientes con algo de pereza y volví a la cama, me senté y mire el pequeño vaso de plástico junto con varias pastillas. Las tome cada una para poder dormir, aunque a este paso ya ni eran necesarias, necesitaba una buena siesta.


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